Fintech: cómo Sistemas, Finanzas, Derecho y Marketing trabajan en un mismo producto
Pagar desde el celular, solicitar un crédito en línea, invertir desde una aplicación o transferir dinero en segundos son acciones que ya forman parte de la vida cotidiana.
Detrás de muchas de estas experiencias se encuentra el fintech, término utilizado para hablar de innovaciones tecnológicas aplicadas a productos y servicios financieros.
Pero desarrollar una aplicación financiera no es únicamente trabajo de programadores ni de especialistas en finanzas. Para que un producto funcione, sea seguro, cumpla con la regulación y consiga conectar con sus usuarios, distintas profesiones tienen que trabajar sobre el mismo problema.
Imaginemos, por ejemplo, una aplicación que permite administrar dinero y realizar pagos.

Sistemas Computacionales: hacer que todo funcione
Antes de que el usuario pueda consultar un saldo o realizar una transferencia, existe una infraestructura tecnológica que debe procesar información y responder correctamente.
Aquí participan perfiles relacionados con Sistemas Computacionales.
Entre sus tareas pueden encontrarse el desarrollo de aplicaciones, programación, administración de bases de datos, diseño de interfaces, integración de servicios y seguridad informática.
En una aplicación financiera esto resulta especialmente importante. No solo debe funcionar rápido: también debe proteger información sensible y mantener la disponibilidad del servicio.
El Banco Mundial señala que la digitalización de los servicios financieros también incrementa la exposición a riesgos tecnológicos y de ciberseguridad, por lo que la infraestructura y la protección de los sistemas forman parte esencial de este tipo de productos.
Contaduría y Finanzas: entender el dinero detrás del producto
Que algo pueda programarse no significa necesariamente que funcione como producto financiero.
Quienes trabajan desde Contaduría y Finanzas pueden analizar cómo se administrarán los recursos, cuáles son los costos, qué riesgos existen, cómo se calcularán rendimientos o intereses y qué información financiera necesita la empresa para tomar decisiones.
Pensemos en una aplicación que ofrece financiamiento.
El equipo tecnológico puede desarrollar la plataforma, pero también habrá que responder preguntas como:
- ¿Cómo se evalúa la capacidad de pago?
- ¿Cuánto cuesta ofrecer ese financiamiento?
- ¿Qué nivel de riesgo puede asumir la empresa?
- ¿Cómo se registran y analizan las operaciones?
- ¿El modelo puede ser rentable?
Así, la tecnología permite ejecutar el servicio y el conocimiento financiero ayuda a definir cómo debe funcionar económicamente.

Derecho: definir qué se puede hacer y bajo qué condiciones
Los servicios financieros operan dentro de un marco legal.
En México, la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera, publicada en 2018, establece reglas para determinadas actividades del sector y se basa en principios como innovación financiera, protección al consumidor, estabilidad financiera y prevención de operaciones ilícitas.
Entre las figuras reguladas se encuentran las instituciones de fondos de pago electrónico y las instituciones de financiamiento colectivo. La CNBV mantiene además normatividad específica aplicable al sector.
Por eso también pueden intervenir profesionales del Derecho.
Su participación puede relacionarse con contratos, términos y condiciones, cumplimiento regulatorio, derechos de los usuarios, tratamiento de información, prevención de riesgos legales y revisión de nuevos productos antes de que lleguen al mercado.
La pregunta desde esta profesión no es solamente “¿podemos hacerlo técnicamente?”, sino también:
¿podemos hacerlo de esta manera y qué obligaciones tenemos frente al usuario?
Mercadotecnia: lograr que las personas entiendan y utilicen el producto
Una aplicación puede funcionar perfectamente y aun así fracasar si las personas no entienden para qué sirve o por qué deberían utilizarla.
Ahí entra Mercadotecnia.
El trabajo comienza por conocer al usuario: qué problema necesita resolver, qué barreras encuentra al utilizar servicios financieros y qué características valora.
Después será necesario construir una propuesta clara, definir cómo comunicar el producto, analizar el comportamiento de los usuarios y desarrollar estrategias para atraerlos y conservarlos.
En los servicios financieros digitales esto tiene una dificultad adicional: la confianza.
Una persona está entregando datos y, en muchos casos, colocando o moviendo su dinero dentro de una plataforma. La comunicación debe explicar con claridad cómo funciona el producto, cuáles son sus condiciones y qué puede esperar el usuario.
El Banco Mundial considera precisamente la transparencia, la información clara y la protección de los consumidores aspectos fundamentales dentro de los servicios financieros digitales.
Un botón puede involucrar a cuatro profesiones
Imagina algo tan sencillo como el botón “Transferir dinero” dentro de una aplicación.
Para el usuario es solo un toque en la pantalla.
Pero detrás pueden existir muchas preguntas:
Sistemas: ¿cómo procesamos la operación de forma rápida y segura?
Finanzas: ¿cómo se registra y afecta la transacción a las cuentas involucradas?
Derecho: ¿qué información debemos mostrar y qué obligaciones debemos cumplir?
Marketing: ¿entiende el usuario cómo funciona y confía lo suficiente para utilizarlo?
El producto final no pertenece exclusivamente a una de estas áreas. Surge de la combinación de todas.
Las nuevas industrias también conectan profesiones
Fintech es un buen ejemplo de cómo está cambiando el mundo laboral.
Las carreras siguen desarrollando conocimientos especializados, pero los problemas actuales rara vez pertenecen a una sola disciplina. Una plataforma financiera necesita tecnología, pero también entender el dinero, cumplir reglas y conocer a las personas que la utilizarán.
Por eso conocer una profesión no significa solamente preguntarse “¿en dónde puedo trabajar?”.
También vale la pena preguntarse:
¿Con qué otras profesiones podría trabajar para construir algo juntos?
Una aplicación financiera puede comenzar como una idea en una pantalla, pero convertirla en un producto real requiere que personas con conocimientos muy diferentes aprendan a resolver el mismo problema desde distintas perspectivas.
Fuentes
- Diario Oficial de la Federación. Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera. 2018.
- Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). Normatividad Fintech e información sobre Instituciones de Tecnología Financiera.
- Banco Mundial. Inclusive Digital Financial Services: A Reference Guide for Policymakers and Regulators.
- Banco Mundial. Financial Consumer Protection y recursos sobre protección del consumidor en servicios financieros digitales.
- Fondo Monetario Internacional (FMI). Is FinTech Eating the Bank’s Lunch? IMF Working Papers, 2023.
- Universidad Mexicana. Planes de estudio de las licenciaturas en Sistemas Computacionales, Contaduría y Finanzas, Derecho, y Mercadotecnia y Publicidad.
